“Es imposible bajarse del mundo”, dijo un muchacho en una parada de colectivo. El loco González pretendía acceder a algo más que su hermética ciber-rutina, pero era imposible. Por lo menos para él.
“Uno no puede pretender que su mundo cambie de un día a otro, el proceso lleva su tiempo, y resulta casi tan tedioso como un trámite, hay que esperar mientras la cola de personas se va achicando” Cuanta razón, este muchacho de la parada del colectivo podría ser un filosofo o un estudiante de sociología, por qué no ambas. Pero el loco González no comprende, no entiende que su capacidad se nubla por su ansiedad y ahí, ahí prepárate Loco, porque el torbellino te revolotea, te quita las hojotas y te ensucia la cara.
..."un walkman que chorizó su hermanito..."
Astilla.
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